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IiI. PRESENTE Y FUTURO

El tercer libro de narraciones breves de Fabra se tituló Presente y futuro. Nuevos cuentos y fue el cuarto volumen de la colección Elzevir ilustrada, de Juan Gili, librero, con casa en Cortes 223, Barcelona. Se editó en 1897, con el pequeño formato de 17x9 cm. y 188 páginas de texto, con dibujos de Méndez Bringa, A. de Caula y B. Gili y Roig.

De los cinco relatos que contiene, tres pueden considerarse de una u otra manera fantásticos. El primero, "La guerra de España con los Estados Unidos", es de política ficción, una anticipación sobre la guerra de Cuba que tendría lugar poco después con un previsible desenlace totalmente opuesto al que describe el autor.

Su argumento se inicia con la descripción de unos Estados Unidos donde a los negros, "ciudadanos para el derecho y parias para la sociedad", se pretende llevarlos a Cuba, lo que propicia que el gobierno yanqui apoye la insurrección de la isla. 

En el capítulo segundo de los cuatro en que se publicó originariamente la narración, cada uno con un episodio diferenciado, los americanos venden a los insurrectos un barco de guerra, al que otro de la Armada española apresa y conduce a Puerto Rico. Una noche, un crucero USA lo saca a remolque, pero un cañonero torpedero hispano, cuyo capitán no ha recibido órdenes pero está atento "a la gloria del Cuerpo y a la voz de la patria ultrajada", le hace frente y, con un torpedo, lo parte en dos y lo hunde.

Se masca la tragedia. Rotas las hostilidades, España decreta el armamento en corso, una medida en la que parece confiar mucho Fabra, y, como el comercio marítimo de los Estados Unidos es el quíntuple del nuestro, los yanquis sufren muchas más pérdidas que nosotros, destacándose en los apresamientos en el Pacífico los corsarios de Filipinas. En lo que a la pura marina de guerra se refiere, las dos escuadras se enfrentan en la gloriosa batalla de Santa Cruz, donde los buques españoles maniobran con tal audacia y valor que nuestros acorazados pasan por ojo a los cruceros americanos. También es factor decisivo para la victoria "la superioridad de las dotaciones españolas, que peleaban por la honra de su bandera, sobre los mercenarios de los Estados Unidos, que no tenían más móvil que la soldada".

Los americanos establecen una cabeza de puente en Matanzas y, con la ayuda de algunos insurrectos -otros se vuelven a la manigua ante el trato que dispensan los oficiales blancos a los hombres de color marchan por tierra sobre La Habana. En San Juan de Jaruco, a pesar de su superioridad numérica y de su mayor potencia de fuego, son derrotados por los españoles a causa de la impericia de sus oficiales y de la falta de instrucción de sus soldados.

 "Entonces nuestra caballería, que renovaba las proezas de su preclara historia, cargó con furioso ímpetu a los gritos de ¡Viva España!, sembrando la muerte y el pánico en el ejército invasor".

Es un relato escrito con vehemencia emocionada, que se concluye cuando en los Estados Unidos las masas se soliviantan y se perturba de tal forma el orden social y económico que se hace necesario el retorno del ejército. Los gobiernos de Washington y Madrid firman la paz y a España sólo le queda la pena de no haber podido imponerse con la contundencia suficiente para que se le devuelvan a Méjico los territorios usurpados de Tejas y California.

En "Teitán el soberbio, cuento de lo por venir", gracias al enorme progreso de las comunicaciones, el mundo se ha unificado en un solo estado y habla un único idioma. El soberano planetario es el tirano Teitán, quien no parece ocuparse de otra cosa que no sea controlar y espiar a sus súbditos; las paredes y los techos de las habitaciones, los pavimentos de las calles y hasta los vehículos aéreos están plagados de micrófonos ocultos que registran todas y cada una de las palabras pronunciadas y las transmiten al Ministerio de Política, donde quedan grabadas mediante aparatos telefonográficos, esto es, un teléfono con magnetófono incorporado.

Lo mismo hacen las cámaras oscuras y los teleteleidoscopios,  televisiones con vídeo, aunque no se detalla quién controla a la media población que se precisa para controlar a la otra mitad. Bajo todas las ciudades existen grandes depósitos de un explosivo de potencia muy superior a la de la dinamita, conectados al palacio del monarca, que puede hacer volar por los aires barrios o pueblos enteros. Un verdugo electrocuciona a aquellos infelices a quienes  se les escapa una palabra imprudente, aunque sea en sueños, y el rey utiliza también un látigo eléctrico que destruye cuanto toca: como le dijo la bala a la bomba atómica, "no te envidio, aprecio el toque personal".

Un día Teitán decide controlar también los pensamientos ajenos y exige a su ingeniero de cámara, que comparece montado en una aerobicicleta, una especie de helicóptero individual, que invente el artilugio correspondiente. Y poco después Teitán recibe un casco que transforma en voz las huellas que las vibraciones de las neuronas dejan en el cráneo de un hombre, como registro de sus pensamientos. Lo prueba consigo mismo y escucha su primer pensamiento cuando alcanzó el uso de razón: "¿Por qué no matan a mi padre? Yo sería rey". Entonces destruye el casco para no conocer lo que piensa su hijo.

El primer ayuntamiento socialista de Madrid.

Finalmente, "El futuro Ayuntamiento de Madrid" es una narración un tanto burda sobre cómo los madrileños eligen en 1943 su primer ayuntamiento socialista y los concejales de este partido, que son todos, porque las actas de los representantes de los demás partidos se impugnan, se dedican a enriquecerse con el mayor descaro, sin que quepa la posibilidad de recurrir a los tribunales porque jueces y magistrados han sido elegidos de la misma manera.

Tiene cierta gracia el razonamiento de la concejala Mas Sagrario cuando sostiene que "como la principal fuerza de la infame burguesía ha sido el capital, los socialistas obran cuerdamente en adquirirlo para contrarrestar los manejos de aquélla y vencerla con sus propias armas". O que, para favorecer a sus amigos, echen a todo el personal del Concejo anterior, Dios incluido, aunque esto lo votan sin demasiado entusiasmo "porque no deja vacante". Tampoco dejan de hacernos sonreír los nombres que se dan a algunas calles y plazas, como la de la Moralidad Municipal, antes Matute, la Carrera de Saint-Simon, la Gran Vía de la Huelga Triunfante o la Glorieta de las Cuatro Vías de la Evolución Socialista.

 

 

 
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