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Iv. DOS CONSEJAS MÁS

He pasado revista hasta aquí a los tres libros de cuentos de Fabra, que es el material de que dispongo y que ha sido recogido en recientes antologías. Sería un trabajo interesante repasar toda su producción en La Ilustración Española y Americana, donde publicó más relatos, algunos seguramente del género. Tras la primera publicación de este artículo he leído los dos que menciona el citado Santiáñez-Tió, "sendas aportaciones de la ciencia ficción a la candente cuestión de las colonias españolas en el Caribe y el Pacífico", aunque no se puede decir que se trate de relatos convencionales, pues carecen de acción y personajes, están escritos como artículos de especulación del futuro visto muy apasionadamente y con gran fervor patriótico.

"Los Estados Unidos y Cuba" [1] vuelve sobre el tema de "La guerra de España con los Estados Unidos". A finales del siglo XIX los USA son la nación más poderosa del mundo en el orden material, aunque poseen un triste orden moral, con políticos, magistrados y sindicalistas corruptos. Apoyan a los insurrectos cubanos para quedarse luego con la isla y enviar a ella el exceso de población de color que padecen -unos negros iguales a los blancos ante la ley, mas objeto de su menosprecio-, lo que apoyan especialmente los estados sureños y los irlandeses, a quienes los negros disputan los empleos domésticos. Y termina (adviértase que dice artículos y no cuentos):

"En otros artículos veremos cómo España, traspasado el último límite de la paciencia, logró salir victoriosa de la más pavorosa de las guerras gracias al favor y ayuda del cielo, que exalta a los humildes y hunde en el polvo a los soberbios".

El cielo no correspondió a la confianza que en él había depositado Fabra y "La yankeelandia. Geografía e Historia en el siglo XXIV" [2] la escribió ya tras la exaltación del poderoso y el hundimiento del humilde en Cuba, por lo que su planteamiento tuvo que ser diferente. Se inicia con la reproducción de una página de un supuesto libro del futuro, donde se explica que la Yankeelandia es una de las cinco partes del mundo, antes llamada América. Se dice asimismo que está poblada por la raza anglosajona y que antes hubo otras, ya desaparecidas, como la maya, taltoque, azteca, caribe, piel roja, patagonia, esquimal y latina. En el resumen histórico se detalla su nacimiento como Estados Unidos y su posterior expansión, anexionándose  Luisiana, Florida, Tejas, Nuevo Méjico, Cuba, Puerto Rico, Méjico y toda Centroamérica y Sudamérica, anexión que se remata con Chile y las Malvinas a principios del siglo XXII.

El autor respira escocido y pasa factura a Inglaterra por su apoyo a los EE.UU. en la guerra de Cuba, haciendo que Irlanda sea una de las colonias de los americanos. Como todos los suyos, pasa también una factura genérica a Portugal, situando igualmente  Lisboa y su entorno como colonia americana. Aunque distorsionado, se realizó el sueño de MacKinley, "América para los yankees". Donde quiera que alcanzó su poder, allí su riqueza impuso su voluntad en los mercados, los hombres redimidos de la esclavitud política cayeron en la servidumbre del capital.

Al final retoma el estilo vehemente de "La guerra de España con los Estados Unidos" y escribe:

"¡Y tú, cara patria, que en medio de la soledad de los mares descubriste a América! [...] ¡Alza la frente altiva, que mientras quede en el mundo una conciencia honrada, será bendecido el nombre de España!"

Quien haya seguido hasta aquí cuanto dice Fabra tendrá que  convenir en que sus predicciones fueron muchas y notables, principalmente en lo que a la técnica se refiere, aunque también en algunos aspectos de lo político y lo económico. Es mucho lo que puede elogiársele por ello, pero no deja de participar de esa característica de tantos autores de anticipación de autolimitarse en la imaginación del futuro, que no va más allá del desarrollo de los descubrimientos ya conocidos. Fabra estaba en la vanguardia de lo nuevo en su vida profesional y parecería como si eso mismo lo redujera en ocasiones a lo inmediata y razonablemente conseguible: la electricidad sustituirá al vapor, mas no existirá otra fuente de energía, el telégrafo y el teléfono reemplazarán al correo, aunque siempre con alambres o cables que podrán llegar a recubrir el mundo, sin que haya nunca telegrafía sin hilos o radio.

No quisiera ser injusto con don Nulo María, pues repito que anticipó descubrimientos notables, pero con demasiada frecuencia él y los autores de su estirpe fueron incapaces de predecir los cambios sociales a que esos descubrimientos darían lugar en el nuevo modo de vivir. Recuerdo un cuento del siglo pasado en que se presentan curiosos ingenios anticipados, como el automóvil: cuando un hacendado sureño se dispone a emprender un viaje en su coche, sus esclavos le dan cuerda para veinte millas. Habría que ver las carreteras USA de hoy llenas de tráfico, con retenes de esclavos para dar cuerda a los vehículos donde antes se cambiaban los caballos y ahora están las estaciones de servicio... Nuestro gran Fabra no llega a tanto y, por el contrario, algunas consideraciones suyas son de plena actualidad.

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Este artículo se publicó en la revista BEM nº 57, junio-julio 1999, Valladolid, Interface, en el volumen La Ciencia ficción española, 2002, Madrid, eds. Robel, y en el cuadernillo de Apuntes para la historia de la ciencia ficción española: Las consejas de Fabra, edición de autor, Madrid, 1997.

 

NOTAS

1. La Ilustración Española y Americana, nº XI, 22 marzo 1896

2. La Ilustración Española y Americana, nº XLIV, 30 noviembre 1898

 

 
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