Presentación
Apuntes
Artículos Biblioteca
Contacto
 
[1]   [2]   [3]   [4]   [5]

IV. EL FIN, DE DGAR NEVILLE

"Fin", de Edgar Neville, autor que nació en Madrid en 1899, en el seno de una familia aristocrática de la que heredo un título nobiliario, y falleció también en Madrid en 1967. En los primeros años de su vida luchó en la guerra de África y trabajó en Hollywood, donde entabló amistad con Charles Chaplin. Mas la amistad que más iba a influir en él fue la que entabló con Ramón Gómez de la Serna.
 
Cultivó los géneros literarias tradicionales, narrativa, teatro y lírica, más el nuevo cinematográfico, iniciando su aproximación a la vanguardia con la novela Don Cloruro de Potasa y dos colecciones de cuentos, Eva y Adán y Música de fondo [1], que recogen relatos aparecidos en diferente revistas, muchas veces en Gutiérrez. Estos cuentos se inscriben en la vanguardia ramoniana y, según Burguera [2], el antirracionalismo, el antirrealismo y el negativismo se traducen en él en una visión de la realidad a través de la desmitificación, que tendrá como efecto inmediato el humor.

De la segunda es popular el "cuento loco" del casamiento de la vaca María Emilia con un señor de Hacienda. Mas el que nos interesa es "Fin", un proceso de desmitificación del fin del mundo que se lleva a cabo mediante el empleo de otro mito, el del eterno retorno y podría entroncar Con el cuento de Clarín, ya que se trata igualmente de un Paraíso revisitado, aunque éste de Neville sea bastante más breve y menos profundo. En él se acerca efectivamente el fin de la Tierra, hasta el punto de que la gente ya no se despide diciendo "¡Hasta mañana!", sino "¿Y usted cuándo se muere?".

Una noche en que ya falta el dueño y apenas hay parroquianos en el cabaret, Susana se retira pronto, sin llevarse con ella al señor que suele acompañarla cada noche al precio de 90 francos. Cuando a la mañana siguiente sale a la calle ya no queda nadie con vida en París. Toma un automóvil abandonado y recorre Europa hasta Constantinopla, donde se topa con el primer hombre vivo, un señor que está en medio de la carretera inflando el neumático de una bicicleta.

Ambos prosiguen el viaje juntos, atravesando el desierto e insistiendo él en que están solos porque ella quiere. Mientras la muchacha medita su respuesta, el buen Dios de las luengas barbas blancas los detiene en la confluencia del Tigris y el Éufrates y les pregunta quiénes son y qué hacen allí. Le responden que él es un caballero alemán luterano y ella una señorita francesa católica, mas Dios los interrumpe cortésmente: "Lo que quiero saber es por qué no estáis en el Paraíso".

El ángel que lo acompaña le explica que él mismo los arrojó fuera por haber comido de la manzana -"la manzana", le insiste guiñándole un ojo- y Dios se ríe de buena gana, rematando el asunto con que se dio un exceso de severidad en la aplicación del reglamento. "Volved a entrar, hijos, y aquí no ha pasado nada", les dice al tiempo que los empuja suavemente hacia el Jardín.

* * *

Junto con los tres anteriores, este breve artículo se publicó en la revista Arbor nº 751, mayo-junio 2011, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

NOTAS

1. Neville, Edgar. Música de fondo, Madrid, Biblioteca Nueva, 1936.

2. Burguera Nadal, María Luisa. Resumen de la Tesis Doctoral La obra literaria de Edgar Neville, Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, 1987, p. 10.
 
[1]   [2]   [3]   [4]   [5]
 

© Augusto Uribe. No está permitida la reproducción de los contenidos de esta web sin el permiso expreso del autor.