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V. EL CUENTO ABSURDO DEL FINAL, DE ÁNGELES VICENTE

Termino con el Cuento absurdo, de la antología Los buitres [1], de Ángeles Vicente. Esta murciana, interesada en la teosofía, iniciadora de las logias de mujeres durante su larga estancia en Argentina, fue de "pensamiento alto, corazón grande y mujer hermosa", en palabras de Rafael López de Haro [2].

Arides, el anarquista más terrible y genial del mundo, descubre la manera de acabar con la Humanidad mediante los fluidos planetarios que controla con un aparato de su invención. Reúne a sus más allegados en su protegido laboratorio, mueva una palanca, la atmósfera se inflama y una violenta sacudida conmueve la Tierra. Calles y plazas están sembradas de cadáveres en la postura en que los sorprendió la muerte, sin que falte el sarcasmo de un cortejo fúnebre de muertos que acompañan al muerto ni la enorme concentración de huelguistas apiñados.

Surgen los primeros problemas con el reparto de las mujeres y más graves después, cuando se acaban las existencias de las tiendas y hay que ponerse a labrar la tierra. La nueva Humanidad no es mejor que la antigua.

-En el trabajo no todos ponen la misma voluntad...

-Y ése se apropia de todo lo bueno.

-Ya viene ése con sus ínfulas...

-¡Qué sería de ti si yo no te guiase!

-Soy libre de irme con quien quiera...

-¡Qué te crees tú que te lo voy a consentir!

Los esfuerzos de Arides son en vano, así que una noche regresa al laboratorio, vuelve a poner en marcha el aparato y mueve la palanca.

* * *

Junto con los cuatro anteruores, este breve artículo se publicó en la revista Arbor nº 751, mayo-junio 2011, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

NOTAS

1. Vicente, Ángeles. Los buitres, Madrid, Imprenta de Pueyo, 1908.

2. Tomo la cita de Miguel Ángel Buil Pueyo, en Gregorio Pueyo (1860-1913), librero y editor, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Madrileños, 2010.
 
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