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Agustín Piracés García nació en Barcelona el 9 de febrero de 1896 y murió en la misma capital el 9 de noviembre de 1956. Desde 1915 colaboró en las más populares revistas catalanas de su época y de 1920 a 1924 formó parte, sucesivamente, de las redacciones de los diarios barceloneses El Día Gráfico, La Publicidad y La Tribuna. Abandonó después el periodismo informativo para dedicarse a la literatura y a los estudios históricos. Escribió varias novelas y algunas obras sobre temas de historia y política contemporánea. Últimamente colaboró en el diario de la noche El Noticiero Universal de Barcelona, en el que además tenía a su cargo la sección de filatelia, lo mismo que en los suplementos de la Enciclopedia Espasa, materia que dominaba.

Sus obras mayores fueron Gandhi: su vida, su obra, sus doctrinas (1930) y Por qué se proclamó la Segunda República en España (1931) y tampoco fue ficción El atte de gobernar una casa (1930). Entre sus novelas figura una de ciencia ficción, ésta que comento, y otras de aventuras de los primeros años 30, así como adaptaciones cinematográficas y traducciones que pueden consultarse en el catálogo de la Biblioteca Nacional.

 

En el 4º de cubierta de los fascículos de Rinker [1], se lee:

"Una nueva conflagración universal amenaza al mundo, conflagración cuya posibilidad cercana nadie se atreve a negar... En su novela de anticipación, Agustín Piracés hace asistir a sus lectores a una lucha gigantesca entre Rusia y China, convertida ésta en República Soviética, de una parte, y los demás países europeos de otra, lanzados en una pugna espantosa donde juega el papel preponderante un monstruo aéreo, provisto de una televisión cerebral, construido merced al descubrimiento de uno de los dos metales que falta identificar al laboratorio entre los elementos en que se divide la materia del planeta Tierra". Continúa diciendo que Piracés sigue las huellas de H.G. Wells, Jean de la Hire y H.J. Magog [2].

En el año 2000 estalla efectivamente un conflicto armado entre la Unión Universal de Repúblicas Soviéticas y la Confederación de Estados Burgueses de Europa, que venían manteniendo una guerra fría desde la terminación de la guerra caliente anterior.

El científico alemán Hans Bürgel y su ayudante chino Fung-Li, que resulta ser un espía, trabajan en Berlín sobre átomos de mercurio con el propósito de arrancarles un electrón para, tan sencillamente como así, convertirlos en oro, dado que la escasez de este metal pone en peligro las reservas que garantizan el valor de las monedas. Lo que logran para su sorpresa es un desconocido elemento de número atómico superior, radiactivo, pero que, a diferencia del radio, no "fotografía" lo que lo rodea, sino que, colocado entre una el cerebro de una perona y un papel o una pantalla, reproduce en imágenes lo que esta persona está pensando.

La novela, hay que decirlo enseguida, es poco consistente. Fung-Li huye con el "televisor cerebral" y equipa con él un potentísimo aeroplano, bautizado Rinker, que se libra de todos los ataques porque "ve" adónde le van a disparar sus oponentes antes de que lo hagan. Armado además con una luz ultravioleta absolutamente destructora, ataca París, produciendo múltiples bajas y destrozos.

Resiste sucesivamente un enfrentamiento con el cañón más grande del mundo, emplazado en la torre Eiffel, que termina por saltar por los aires, un gigantesco aspirador de aire que provoca un ciclón que arrasa Montmarte, desde la iglesia del Sacre Coeur hasta la plaza Pigalle, y el acoso de los mejores aviones de que dispone la Confederación, exactamente 1.114, que hay que imaginar cómo se las arreglaría para librarse de todos sus disparos a un tiempo, por mucho que supiera adónde iban a ser dirigidos. Por si todo esto fuera poco, descolgado en una barquilla en pleno fragor del combate, Fung-Li rapta a la prometida del protagonista, una bellísima muchacha de la que se ha enamorad.

El protagonista y narrador, de nombre Albert Revile, que está presente en todos los acontecimientos bélicos, cae accidentalmente sobre Rusia y lo aprovecha para llegarse a Moscú, preguntar por Fung-Li, conseguir que lo reciba y engañarlo para liberar a su prometida. Huyen ambos a Polonia, que es el único país burgués en que no ha triunfado la revolución socialista que sí lo ha hecho en los demás estados de la Confederación Burguesa Europea.

El Rinker los persigue hasta allí y el ingeniro polaco Merjnasky, que estaba aguardando la oportunidad de encontrarse con el monstruo volador, lo derriba oponiéndole una flotilla de aviones tripulados por locos, cuyos pensamientos no alcanza a recoger de forma aprovechable el televisor cerebral.

Se celebra entonces una Conferencia de Paz en Ginebra, donde los bolcheviques son castigados y los socialistas de los países burgueses obtienen algunas concesiones, como el establecimiento de una jornada laboral reducida, un trabajo garantizado para todos y ayudas para los que no lo encuentren, los jubilados y los incapacitados. Albert y su novia se casan y Fung-Li se suicida pegándose un tiro.

La novela, fechada en febrero de 1933, contiene en sus últimas páginas las críticas que va a merecer en algunos diarios de Barcelona, críticas de compromiso con toda la apariencia de haber sido adelantadas por la propia editorial.

Las cubiertas de los dos primeros fascículos y sus ilustraciones de texto en negro son de Bocquet, firmadas, y las de los otros cuatro de Clavé, que no llevan firma; los fascículos 5 y 6 carecen de ilustraciones interiores.

Juan Pablo Bocquet Bertran (Barcelona, 1904 - Barcelona, 1966), se especializó en la ilustración de novelas románticas y de aventuras, con frecuencia en mundos exóticos, introduciendo en España el llamativo estilo americano en las cubiertas.

Aunque sólo se dice Clavé, entiendo que el segundo ilustrador es el pintor y dibujante barcelonés José Clavé Besarre, del segundo cuarto del siglo XX, que se especializó en cartelismo.

NOTAS

1. Piracés, Agustín. Rinker, el Destructor del Mundo (La guerra del año 2.000), novela de anticipación, Publicaciones Literarias Letras, Barcelona, Gran Selección de Aventuras, 1933, 6x16 pp. de 21x14 cm., rúst., 30 céntimos, ilustr. de Bocquet y Clavé. Presentado después por la misma editorial en un único volumen con una sola cubierta, 75 céntimos.

2. Además de casi todos los títulos de Wells, estaban entonces traducidas al castellano las novelas fantásticas El hombre que vivía debajo del agua y La prisionera del dragón rojo, de De la Hire, y La isla que cayó del cielo y Los vencedores del Océano, de Magog, las cuatro en la colección "La novela de aventuras" de Iberia.

 

 
 
 

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