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II. ENTREVISTA A GEORGE H. WHITE

La identidad de George H. White fue conocida en principio tan sólo por los responsables de la editorial Valenciana y un círculo reducido de familiares y amigos, llegando a correr rumores descabellados sobre ella. Ya he contado que yo le conocí por medio de un Ayudante de Obras Públicas con el que mantuve una relación profesional y de amistad, que trabajaba en la misma oficina que él, y yo fui quien identificó su seudónimo al belga Bernard Goorden, organizador de la EuroCon de Bruselas de 1978 -que coincidió con Pascual en mi casa en ocasión de la HispaCon de Madrid de ese mismo año-, a la gente de Nueva Dimensión que defendió su candidatura a la mejor serie europea de ciencia ficción en esa EuroCon, que ganó en competencia con Perry Rhodan, y a otros aficionados más.

Eso fue bastante después de que el Boletín del Registro Legal recogiera en su nº 5, de agosto de 1958, que Pascual Enguídanos Usach, con el seudónimo George H. White, había publicado El pastor del Colorado, editado en Barcelona por Bruguera en su colección "Salvaje Oeste". Claro que no había índice alfabético de seudónimos y, para encontrar uno, había que conocer el título de la novela, su número de Registro o leerse el Boletín entero.

En 1972 el francés Gérard Police redactó la tesina "La litérature de science-fiction en Espagne. Etude chronologique, commeciale et sociale", para la que consultó el citado Boletín del Depósito Legal, identificando a Van S. Smith, pero no a George H. White, porque éste ya no publicaba como tal en "Luchadores" cuando arrancó la andadura del citado Depósito.

Para esas fechas, sí que conocía su identidad Jaime Palañá, trágicamente fallecido en accidente, con el que entablé buena amistad cuando las primeras HispaCones de Barcelona. Luego de tres de prueba, Jaume sacó en 1970 el nº 1 de un fanzine a ciclostil llamado "Homo Sapiens", y poco después el nº 2, cesando a continuación en su publicación por dos años. Ese nº 2 contenía una crítica de la colección "Espacio" de Toray y una entrevista a Law Space, anunciada como el inicio de una serie de tres.

En septiembre de 1972 el fanzine volvió como unas pocas hojas, a veces escritas a mano, mal reproducidas por el sistema de copias húmedas, que Palañá nos remitió a antiguos suscriptores y amigos, hasta el nº 12, donde nunca aparecieron las otras dos críticas y entrevistas. Conservo entre otras una carta suya en la que me escribe:

"Del trabajo que te he dicho anteriormente que estoy haciendo, tengo la entrevista con George H. White en la cual habla de su serie, de sus condicionamientos, etc. Ya que tardará bastante en aparecer, puedo mandarte copia si te interesa".

Me interesaba. Poco después -junto con Sebastián Martínez, de Nueva Dimensión- le visité en su casa de la calle Balmes de Molins de Rei y me entregó en mano una copia de la entrevista que pasaría a pocas personas. En el mes de octubre de 1972 lo hizo con Enrique Martínez Peñaranda, que es quien la dio a conocer primero. Pero es algo anterior, está hecha hacia finales de 1970, a continuación de que Pascual recibiera el nº 2 de "Homo Sapiens", publicado en julio de ese año.

Dice así:

- Ante todo, ¿cuál es tu verdadero nombre?

- Apunta ahí: Pascual Enguídanos Usach.

- ¿Has empleado alguna vez otro seudónimo, aparte del de George H. White?

- Sí.

‑Si no me equivoco, tus comienzos como autor fueron en "Luchadores del Espacio". ¿Por qué elegiste la ciencia ficción para tu debut? ¿No era más sencillo escribir novelas policíacas o del Oeste?

‑Por supuesto; el género policíaco es mucho más fácil que la ciencia ficción. Y así es como empecé. Mi primera novela, El fiscal acusa, publicada por Editorial Valenciana, era policíaca [1]. Ya ves, pues, que estás en un error al suponer que mi debut, como tú lo llamas, fuera en "Luchadores del Espacio". Inmediatamente me ficharon para colaborar en la colección "Comandos", entonces en preparación. No tuve el honor de figurar en el primer número, aunque lo merecía. Mi novela fue la segunda [2], y me abrió el camino hacia un éxito que se mantendría firme hasta que dicha colección se agotó [3]. Curiosamente, mi primera novela de "Comandos" tenía por héroe a un español, un periodista en Corea que se metía en mil aventuras y salía bien de todas para exasperación de los norteamericanos que allí cortaban el bacalao.

‑¿Cómo viniste a escribir en "Luchadores del Espacio"?

Cubierta de Heredó un mundo, escrita con el seudónimo "George H. White".

‑¡Hubiera estado bueno que no escribiera en "Luchadores del Espacio", habiendo sido yo quien la creó! La colección "Comandos", que tuvo un éxito francamente extraordinario, estaba agotando su impulso inicial, que duró dos o tres años [4]. Yo me había ganado la confianza del editor, y el momento era propicio para iniciar algo nuevo. Les hablé de comenzar una colección de novelas fantásticas, ya que la ciencia ficción, como se llama ahora, todavía era desconocida por entonces. Como era de esperar, acogieron la idea con reserva, pero no la desdeñaron. Me propusieron que escribiera un par de novelas a título de prueba, con cargo a la editorial si no les gustaban. Realicé el encargo y no les pareció mal, pero el proyecto quedó aletargado durante casi un año, dando lugar a que la colección "Espacio" apareciera antes que nosotros [5]. Las últimas reservas del editor fueron vencidas, y así fue cómo se dio vía libre a "Luchadores del Espacio" [6].

‑¿En qué forma se te ocurrió la idea de Miguel Ángel Aznar? [7]

‑En principio la idea era publicar títulos independientes unos de otros. Las novelas por entregas que se habían estilado años antes, contaban con escasas posibilidades de serle endilgadas al editor. Quizá el público no las aceptara. Entonces se me ocurrió un tipo de novela intermedio, que consistía en ponerle fin a cada título, pero dejando la puerta abierta para una posible continuación con personajes, a veces distintos, pero íntimamente relacionados con los personajes y los hechos relatados en el número o los números anteriores. ¿Cómo hacerlo? Pues sencillamente, proyectando a los miembros de una misma familia hacia el futuro, protagonizando lo que podríamos llamar la "Historia del Futuro de la Humanidad" a través del tiempo y el espacio. ¿Fue un acierto? No lo sé [8]. La competencia criticó mucho este tipo de novela, pero lo cierto es que todas las ediciones de la "Familia Aznar" se agotaron. Raramente se las encontraba en los puestos de libros usados. Los lectores las guardaban como un inapreciable tesoro. Me gustaría que alguien me dijera si valía la pena. Sigo sin saberlo, aunque me hace feliz pensar que retuve el interés de algunos miles de españoles que todavía me recuerdan.

‑¿No encontraste dificultades por parte de la editorial en que los principales protagonistas fueran españoles? [9]

‑No, ninguna. El señor Puerto, mi editor, confió plenamente en mi criterio. No tengo noticias de que ningún lector protestara al respecto.

‑Sin embargo, ¿no es cierto que las editoriales delimitan mucho vuestro trabajo?

‑En cierto modo, aunque no es de las editoriales toda la culpa. Las editoriales suelen trabajar con un patrón de actuación. Estudian a la competencia, las posibilidades del mercado y los gustos del público, y dan al público lo que el público quiere. Por ejemplo, volviendo a mi serie de los Aznares, sobran batallas y matanzas que están ahí sólo porque un importante sector del público no era capaz de entender la acción en otro sentido que no fueran tiros y puñetazos. Para mí, la ciencia ficción es en sí misma de sobra apasionante para que necesite añadidos en los que predomine la violencia. Pero la violencia, queramos o no, es algo que está profundamente arraigado en los instintos de la naturaleza humana. Las editoriales tienen que vender para ganar, ése es su fin, y no se concibe que nadie perjudique sus intereses ofreciendo al público una literatura que nadie va a comprar.

‑¿A qué fue debido que finalizaras tu serie Miguel Ángel Aznar [10] cuando a la colección "Luchadores del Espacio" aún le quedaban bastantes números de duración?

-Miguel Ángel Aznar se interrumpió una vez porque el editor temió que el público pudiera cansarse de la serie [11]. Publiqué entonces varios títulos sin relación con los Aznar [12], pero pasado algún tiempo empezaron a recibirse cartas de lectores que preguntaban por qué no se continuaba la serie. El editor tuvo que rectificar su decisión y la serie continuó. Se interrumpió definitivamente cuando la editorial Bruguera me llamó para ofrecerme mejores condiciones económicas [13]. A cambio me exigía que le dedicara en exclusiva mi seudónimo de George H. White [14]. Fue entonces cuando rematé la serie de Miguel Ángel Aznar. Pero en contra de lo que supones, no terminaron ahí mis relaciones con la editorial Valenciana. Nuestras relaciones habían sido siempre muy cordiales y, arrepentidos, según parece, me solicitaron que continuara colaborando en "Luchadores del Espacio". No pudiendo hacerlo con mi seudónimo de George H. White, tuve que crear un nuevo seudónimo, Van S. Smith [15], con el que publiqué algunos títulos muy interesantes, como Cita en la luna , "Ellos" están aquí, Embajador en Venus y muchos otros [16].

‑Cuando terminaste con "Luchadores del Espacio" pasaste a colaborar con la editorial Bruguera. ¿Por qué no seguiste escribiendo ciencia ficción en las colecciones de Toray, por ejemplo?

‑Tendría que haberlo hecho bajo el seudónimo de Van S. Smith, menos conocido que el de George H. White. Ello no habría sido interesante para Toray, me figuro. La verdad es que Toray nunca se interesó por mí, ni yo me ofrecí a ellos. Somos desconocidos los unos para el otro [17].

‑¿Por qué últimamente no publicas apenas nada?

Cubierta de Después de la hora final, escrita con el seudónimo "Van S. Smith".

‑Tomé un empleo. Me queda poco tiempo para escribir, pero todavía colaboro con Editorial Bruguera, últimamente sólo con temas del Oeste. Es divertido y mucho más fácil que la ciencia ficción... y al final te pagan lo mismo, o quizá mejor. Porque lo del empleo fue un fracaso. Pensaba que me permitiría vivir, dejándome tiempo para escribir a mi gusto lo que me diera la gana. Pero fue un error. Tuve que seguir escribiendo para complementar mi insuficiente sueldo, y ahora me encuentro en un dilema, atrapado en un empleo que no me gusta y obligado a seguir escribiendo lo mismo que escribía antes. No hay redención para mí, ¡qué le vamos a hacer! [18]

‑¿Qué opinión te merecen los bolsilibros de ciencia ficción?

‑He tenido ocasión de ver vuestro fanzine, que encuentro extraordinario [19], pero advierto con amargura que os ensañáis sangrientamente con los bolsilibros. ¿Por qué? Los bolsilibros cumplen una función menor, que es con respecto a la auténtica ciencia ficción lo que la zarzuela respecto a la ópera clásica. Todo está en razón de lo que se le paga al autor. En España somos treinta millones de habitantes y se lee poco. Dentro de lo poco que se lee, la ciencia ficción es un género de minorías. Actualmente los autores españoles de bolsilibros cobramos el cinco por ciento del precio de portada, que está fijado en diez pesetas. O sea, que para una edición de doce mil números cobramos seis mil pesetas. Comparemos estas mini ediciones con las de Estados Unidos, donde la población rebasa los doscientos millones, donde se lee mucho más y donde la ciencia ficción cuenta, obviamente, con muchos más adeptos. Una edición de bolsilibros de cien mil ejemplares, que podríamos considerar normal, reportaría al autor ¡cincuenta mil pesetas!, suponiendo que el precio de portada fuera como aquí, de diez pesetas. Pero si se tratara de un precio de portada de veinte pesetas, los derechos del autor supondrían el doble, o sea, ¡cien mil pesetas! Por cien mil pesetas también habría en España muchos escritores de ciencia ficción muy buenos. Uno podría dedicarle seis meses a escribir su novela, en vez de seis días. ¿Os dais cuenta de la enorme diferencia que existe entre un escritor español y otro norteamericano? Por lo demás, yo no llamaría a estos bolsilibros de "ciencia ficción". Nunca he titulado de este modo mis novelas. Con llamarlas de "aventura espacial" o simplemente de "anticipación" basta, sin meterse en más honduras. Os ruego, pues, comprensión, ya que no compasión, para estos pobres escritores, auténticos galeotes amarrados al duro banco de una tarea ingrata [20], que no debe cesar un momento para poder seguir manteniendo a sus familias. ¡Qué más quisiéramos nosotros que tener una oportunidad de escribir algo realmente digno y meritorio! [21]

‑Y ahora, hablemos de ti como guionista de ciencia ficción. ¿Tanto éxito tuvo Miguel Ángel Aznar que se decidió hacer una versión en forma de tebeo?

‑Por su planteamiento episódico la serie tenía, al menos teóricamente, buenas probabilidades de éxito. Para mí, lo que falló principalmente fue la elección del ilustrador. El dibujante no tenía en absoluto ni estilo, ni imaginación, ni idea de la ciencia ficción [22]. La serie de Fredy Barton sí tuvo un estupendo ilustrador [23]. Pero de cualquier forma, el asunto de las historietas gráficas es muy complicado, y sujeto a las más caprichosas reacciones por parte del público, sobre todo por tratarse de público infantil. Pongamos como ejemplo los cromos. Toda la vida han estado publicándose nuevas series de cromos. ¿Por qué tuvo tan enorme éxito la serie "Vida y color"? No se sabe, porque tan buenos o mejores se habían publicado antes. Los editores están probando continuamente con nuevas series de tebeos y de cromos en busca de ese éxito que sólo se produce una vez entre mil. Y algo parecido ocurre con los bolsilibros.

‑Y ahora, sinceramente, dime: ¿Estás satisfecho de tu trabajo?

‑Es muy difícil contestar a esa pregunta sin matizar un poco. En conciencia, creo haberme esforzado por dar a los bolsilibros una categoría y una calidad que el género, por su misma naturaleza, acaso no merezca. El intento me ha costado muchos desvelos y una pérdida irreparable en dinero, pues mientras mis compañeros escribían una novela por semana, yo sólo he sido capaz, como mucho, de escribir un par de ellas al mes [24]. Y luego no he visto recompensado mi esfuerzo. En este aspecto sí estoy satisfecho. Ahora bien, si me preguntas sobre mi obra, resueltamente confesaré que no lo estoy. Porque todo escritor, si es consciente de su obra, siempre está en camino de su propia superación. En términos generales, estoy más satisfecho de lo último que de lo primero. Ahora soy más técnico, más profesional. Por el contrario, solía poner mas entusiasmo, con menos conocimientos, en mis primeras obras. Si pudiera, me gustaría volver a escribir de arriba abajo las hazañas de Miguel Ángel Aznar [25]. La línea argumental no sería muy distinta, pero la narrativa ganaría en amenidad y fluidez, sin perder por ello el interés de esa fenomenal aventura de toda la Humanidad en busca de su futuro.

‑Y para terminar, unas palabras de despedida a nuestros lectores.

‑He leído con admiración vuestro fanzine, más por lo que significa que por su contenido. He descubierto con sorpresa la presencia de ese público joven y entusiasta que alguna vez ha estado detrás de mis novelas, y he sabido cómo siente y cómo piensa. Y me he dado cuenta, no sin amargura, de cómo he ido perdiendo vuestro contacto, alejándome de un género que fui de los primeros en cultivar. Mis deberes familiares, las odiosas necesidades económicas que imponen su dictadura al hombre adulto, y quién sabe si también la decepción, me han arrinconado como a una vieja computadora que, pese a estar aún en uso, se oxida a la intemperie de los años, silenciosa y olvidada. A este efecto, vuestro fanzine ha sido para mí como una descarga eléctrica, estimulante a la vez que dolorosa. No me olvidéis. Enviadme vuestro fanzine, suscribidme a él cueste lo que cueste. Tal vez consigáis que la vieja computadora eche a andar de nuevo y, programando nuevos y modernos conceptos de la ciencia ficción, dé a luz algo que valga la pena. En cuanto a vosotros, seguid adelante. La ciencia ficción es sólo eso, ficción. Y ficción es sinónimo de ensueño. Sois jóvenes y estáis en edad de soñar. ¡Ah de vosotros cuando la triste realidad de la vida no os permita soñar! Porque no habréis perdido sólo los sueños, sino también vuestra gloriosa juventud.

* * *

La transcripción de esta entrevista a Pascual, así como las notas que la siguen, se publicó en el cuadernillo de Apuntes para la historia de la ciencia ficción española: Pascual Enguídanos. Una aproximación a la obra de George H. White, edición de autor, Madrid, 2004.

NOTAS

1. Colección "Florida", nº 48. No fue la primera novela que publicó, sino la primera que firmó con el seudónimo George H. White.

2. El comando fantasma.

3. Se agotó en el nº 244 y Pascual fue autor de 45 títulos.

4. A Pascual le traiciona la memoria. Duró más.

5. Parece referirse a "Espacio: El mundo futuro", de Ediciones Toray, pero esta colección, como escribe José Carlos Canalda en sus notas a esta misma entrevista -que he tenido muy en cuenta- apareció claramente después (recuerdo cómo compré sus primeros títulos casi al tiempo que los de "Nebulae", cuando ya tenía varios de "Luchadores". Probablemente estaba pensando en la colección "Futuro", de Mallorquí, que precedió a "Luchadores" en unos pocos meses.

6. George H. White fue el autor de los primeros títulos, aunque, no pudiendo escribir al ritmo exigido de una novela cada quince días, pasó también a publicar en la colección Alf Regaldie, seudónimo transparente del patriarca Alfonso Arizmendi Regaldie (1911-2004), autor de más de 600 novelas que empezó escribiendo en la cárcel, represaliado por su lucha en el bando republicano durante la Guerra Civil. De los 30 primeros títulos de "Luchadores", 19 fueron de George H. White y 11 suyos. Luego entrarían otros autores.

7. El nombre de Aznar lo tomó de una naviera muy popular entonces.

8. El tiempo ha demostrado que sí. Las novelas de "a duro" que han sobrevivido a su paso son éstas de la "Saga de los Aznar" y las del "Orden Estelar" de A. Thorkent (Ángel Torres Quesada), quien por cierto tuvo que pelearse constantemente con su editorial por esta continuidad, que tenía expresamente prohibida. Se han reeditado otras series breves de Pascual y prácticamente ninguna novela más.

9. A los lectores fue a quienes no dejó de llamaros la atención que un autor anglosajón, a juzgar por su nombre, se complaciera sistemáticamente en protagonistas españoles, haciendo quizá sospechar a alguno que se trataba de un seudónimo.

10. Sólo a partir de la 2ª edición pasó a conocerse esta serie como la "Saga de los Aznar".

11. Tras el nº 58, La bestia capitula, hasta el nº 93, ¡Luz sólida!,transcurrió más o menos año y medio, desde marzo de 1956 hasta septiembre de 1957, al ritmo de publicación de la colección, que se mantuvo por tiempo en 25 títulos al año.

12. Exactamente 11, entre ellos las series de Más allá del sol y Heredó un mundo.

13. Bruguera contactó en principio con él por medio de una persona que tenía un puesto de novelas en el mercado de Ruzafa, que hacía a modo de encuestas, requiriendo la opinión de los lectores.

"Creí que era usted más mayor", fue lo primero que escuchó en Bruguera. Lo que le ofrecieron fueron 500 pesetas más por novela de lo que cobraba en Valenciana y la oportunidad de escribir más y sobre temas más fáciles. Valenciana no le retuvo, aunque le pagará también algo más cuando vuelva como Van S. Smith.

Bruguera no lo fichó como autor de ciencia ficción, sino para sus colecciones que entonces llamábamos "de vaqueros", "westerns" o "del Oeste", para las que escribió más de un centenar de títulos en total, repartidas en las colecciones "Bisonte", "Bisonte y Búfalo Azul" y "Bisonte y Búfalo Extra", "California", "Colorado", "Kansas", "Salvaje Texas", "Bravo Oeste", "Extra Oeste" "Ases del Oeste", "Vaqueros", "Policía Montada" y hasta en los minilibros Bruguera, que costaban 4 pesetas: algunas se editaron en dos colecciones distintas con pocos años de diferencia. Y aún habría que añadir unas pocas en la efímera "Policía Montada" y decir que volvería por una vez al género en Valenciana, en 1981, con Duelo al amanecer.

Colaboró también con asiduidad en Bruguera -más de veinte novelas- en la colección "Servicio Secreto", no tanto en "Policía Montada" -cuatro novelas que yo conozca- y volvió al menos por una vez al género rosa con Blanca está la novia, aparecidaen el número 76 de la colección "Punto Rojo".

Cuando Bruguera creó su propia colección de ciencia ficción, "La conquista del espacio", que duró 25 años, Pascual publicó en ella una sola novela, Intrusos siderales, título que ya había dado diez años antes a otra novela aparecida en "Luchadores", firmada Van S. Smith.

14. Era habitual que cada editorial quisiera contar con sus propios autores en exclusiva, pero identificados éstos sólo por sus seudónimos, era habitual también que publicasen en una editorial con uno y en otra editorial con otro, con conocimiento de ambas: hubo pocas excepciones. Lo que asimismo era frecuente es que, editoriales que contaban con pocos autores, multiplicaran sus seudónimos e, incluso, hubo alguno de los que los americanos llaman "house pseudonyms", que podríamos traducir por seudónimos editoriales, que compartían varios autores.

15. Fue el único autor de "Luchadores" que firmó con dos nombres distintos. Un par de años después de estrenar este seudónimo en "Luchadores del Espacio" lo empleó también en la colección "Western" de la misma Valenciana, para la que escribió la mitad de los títulos aparecidos en 1961, entre ellos el número 1, y siguió por más tiempo, hasta alcanzar la segunda serie, de la que igualmente escribió el número 1.

16. Fueron 22 en total. El primero el nº 140, Cita en la luna, a mediados de 1959. El nº 81, "Ellos" están aquí es anterior, apareció a primeros de 1958 y está firmado aún como George H. White. Novelas firmadas Van S. Smith, tales como El extraño viaje del Dr. Main, Después de la hora final, Embajador en Venus y Las estrellas amenazan, se reeditaron en la segunda época de "Luchadores"pues, aunque sus personajes no eran los de la Saga de los Aznar, sus escenarios sí coincidían.

17. Entendía realmente Pascual que el nivel de "Luchadores" estaba por encima del de otras colecciones del género y, siendo como era, tan cuidadoso en su producción de ciencia ficción, no le interesó colaborar en ninguna de ellas, ni en las de Toray, ni siquiera en la de Bruguera. Es posible que colocase el listón de "Luchadores" por encima de su nivel real, por cariño a la colección que él había creado, pero el resultado fue el mismo.

18. Parece que la entrevista se le hizo en un mal momento laboral. En otras ocasiones no ha hablado así de su empleo en la Jefatura de Carreteras de Valencia.

19. Si así dijo de "Homo Sapiens", tuvo bastante de amable concesión a su editor. Seguramente, lo que más llamó la atención de Pascual fue conocer que existía un fandom organizado, que publicaba, se asociaba y celebraba convenciones.

20. "Amarrado al duro banco de una galera turquesa", que dijo Góngora. Esta paráfrasis del clásico pone de manifiesto, una vez más, las muchas lecturas de Pascual.

21. Como dice Canalda, todos los escritores de bolsilibros de ciencia ficción coinciden en esta afirmación.

22. Hubo dos versiones de cómic de la Saga, la de Matías Alonso, primero, y la de Antonio Guerrero, después, superior la primera a la segunda.

23. Fue Fernando Cabedo. A diferencia de las dos anteriores, que guardaban gran fidelidad al texto de Pascual, la serie de Fredy Barton, inspirada igualmente en su obra, se movía con libertad dentro de ella, tomando elementos de la Saga -como la guerra contra los sadritas, que no había aparecido en los cómics precedentes- y de la serie de Más allá del Sol.

24. Y cuando había ocasión de hacerlo. Cuando empieza a popularizarse la televisión, disminuye el número de lectores y Bruguera le dice que limite su producción a una novela al mes.

25. La reedición de la Saga le permitió ver cumplido en parte este deseo, y digo en parte porque el ritmo inicial de publicación de una novela cada quince días y lo poco que le pagaban por ello, supuso que acometiera el trabajo con gran ánimo al principio para decaer un tanto después. Las nuevas novelas de la Saga sí creo que alcanzan, en general, un mayor nivel que las primeras.
 
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